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Remielinización cerebral

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Remielinización cerebral

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Viernes 12 de Agosto de 2011 00:00

Para que la conducción de la señal nerviosa pueda llevarse a cabo es necesario que los conductores (axones) estén recubiertos de una vaina de aislante eléctrico, la mielina. Esta, simplificando, es como el plástico que recubre a los cables de la luz.  En el sistema nervioso la pérdida de la mielina, por alteración de la producción o por patologías que llevan a su destrucción, lleva a una mucho más lenta o a la no conducción de la señal nerviosa con lo que los territorios privados de esta señal, músculos por ejemplo, dejarán de funcionar o lo harán de forma incorrecta. Esta situación, desmielinización o falta de mielina, puede darse en múltiples patologías; algunas genéticas, por ausencia o mutación de genes implicados en la formación de mielina (leucodistrofias genéticas), y otras adquiridas, como ocurre cuando determinadas células del sistema de defensa del organismo dejan de reconocer a la mielina como integrante de éste y la destruyen como si fuese un cuerpo extraño (así ocurre en la esclerosis múltiple).

A nivel cerebral la formación de mielina corre a cargo de unas células nerviosas llamadas oligodendrocitos. Recientemente hemos citado en esta misma página un trabajo de Alvarez-Buylla, galardonado con el Príncipe de Asturias 2011, en el que describía como un factor de crecimiento, el conocido como EGF, inducía la proliferación de células progenitoras de los oligodendrocitos cuyo resultado era la obtención de un mayor número de estas células a nivel cerebral y la posibilidad, por tanto, de conseguir una mayor formación de mielina, remielinizar territorios perdidos. La conclusión era lógica, este planteamiento podría ser de utilidad en el tratamiento de la esclerosis múltiple; no como freno al ataque a la mielina si no como remedio a éste.

Para una mejor comprensión véase el esquema adjunto, tomado del Atlas de Neurología. En él podemos ver un oligodendrocito, en el centro, fabricando mielina para revestir tres axones neuronales. En la parte inferior izquierda vemos una línea que señala una zona del axón conocida como nodo de Ranvier. En esta pequeña zona, que se repite cada varios milímetros a lo largo del axón, no existe mielina, lo que propicia que el impulso eléctrico que es la señal nerviosa vaya saltando de uno a otro nodo de Ranvier, asegurando así la propagación de la señal.

En el esquema se ve como la conducción nerviosa, representada por las flechas rojas, es mucho más rápida en el axón mielinizado (120 m/segundo; la mielina se representa en amarillo) que en el desmielinizado (5 m/segundo). En el primero el impulso salta de un nódulo de Ranvier a otro, mientras que en el segundo discurre a lo largo de todo el axón con lo que es mucho más lenta.

 

Hace 3 días, 9 de agosto de 2011, en la revista científica Glia, investigadores del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Irvine California (Carbajal KSMiranda JLTsukamoto MRLane TE; Glia 2011, 9 de agosto), publican que la señalización intracelular a través de un receptor conocido como CXCR4, es un fenómeno clave para que las células progenitoras de oligodendrocitos maduren y se transformen en oligodendrocitos con capacidad para remielinizar.

Dos trabajos aislados, independientes, en los que si uno piensa desde la óptica integradora que la Bioquímica y Fisiología proporcionan, llevan a plantearse la pregunta inmediata: ¿Y cómo se activa o incrementa ese receptor CXCR4?. Y la respuesta llega, como siempre, desde la integración. La expresión intracelular de CXCR4 es incrementada por segundos mensajeros (Calcio, AMPc), una serie de citoquinas y por factores de crecimiento tales como: factor de crecimiento fibroblástico (FGF), factor de crecimiento vascular (VEGF) y factor de crecimiento epidérmico (EGF) (autores: J.M. Busillo and J.L Benovic; Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Thomas Jefferson de Filadelfia; Biochim. Biohys. Acta 2007). En el esquema vemos como tras la interacción de alguno de esos factores de crecimiento (EGF, FGF o VEGF) con el receptor CXCR4 éste pone en marcha señales para la maduración de la célula progenitora del oligodendrocito que ahora se transforma en un oligodendrocito maduro capaz de mielinizar.

Sigamos integrando.... ¿adivinan quién, entre otros, induce la liberación de estas citoquinas y la expresión de esos factores de crecimiento?. No hay que hacer muchos esfuerzos para encontrar la respuesta, puesto que en estas mismas páginas se habló ya muchas veces del tema.

El corolario es: Integración de conceptos para seguir avanzando en el conocimiento. 

 

Jesús Devesa

Catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela.

 

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