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Erase una vez

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Erase una vez

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Sábado 18 de Noviembre de 2017 19:06

 

Érase una vez......

 

            Érase una vez..., así comenzaban todos los cuentos para niños cuando yo lo era. Pero lo que viene a continuación no es ningún cuento, si no la ficción hecha realidad.

            Érase una vez..., hace ya siglos, un hombre sabio que afirmaba haber descubierto el elixir de la eterna juventud. Fueron muchos los que le creyeron y más aún los que intentaron conseguir ese elixir, pero nunca nadie logró llegar a probarlo y mucho menos conseguir que aquel hombre, del que tanto se hablaba, fuese identificado y permitiese que alguien contrastase sus afirmaciones acerca de que la eterna juventud era posible.

            Pasaron años, cientos de años, y la historia siguió perpetuándose, aunque nada ni nadie pudiese contrastar su veracidad. No sabemos, aunque no lo creemos, si quienes en 1997 descubrieron la existencia de Klotho lo hicieron basándose en aquella historia, más bien leyenda, o su hallazgo fue más bien fruto de la casualidad. El caso es que en aquel año, hace ya 20, un grupo de investigadores japoneses publicó en Nature (una de las tres revistas científicas más importantes) el descubrimiento, en ratones, de un gen implicado en la supresión de una serie de patologías asociadas al envejecimiento, la arteriosclerosis, por ejemplo. A ese gen le denominaron Klotho, en recuerdo de la hija menor de Zeus quien, en la mitología griega hilaba con su rueca las hebras de la vida. Tiene su lógica, pues el gen no se expresaba en ratones en los que se producía un envejecimiento precoz. Al analizar el genoma de esos ratones envejecidos y compararlo con el de ratones normales de la misma edad, fue cuando comprobaron que en los "viejos" no existía o estaba disminuída la expresión de un gen que sí se encontraba en los ratones normales.

            Tras su identificación, inicialmente se pensó que el gen era responsable de la producción de una proteína de la membrana celular, que podría actuar como un receptor de señales extracelulares. Sin embargo, muy pronto el mismo grupo investigador demostró que en el procesamiento fisiológico del gen (hombre incluído), se da un corte alternativo del ARN que da origen a dos proteínas, una presente en la membrana mientras que la otra (que es predominante en cuanto a su producción) se libera al torrente circulatorio. Fue entonces cuando Klotho pasó a ser considerada como una nueva hormona, que un año más tarde se descubrió que actuaba fundamentalmente sobre el endotelio vascular, protegiendo al sistema cardiocirculatorio a expensas, sobre todo, de inducir la producción de óxido nítrico en ese endotelio, en el que este óxido actúa como vasodilatador. Estudios posteriores, en un modelo de ratas (ratas OLETF) en las que genéticamente existe un muy elevado riesgo de padecer múltiples patologías relacionadas con la arteriosclerosis, la administración de Klotho mediante la inserción del gen en adenovirus que al ser inyectado introducía su código genético en el ADN de las ratas así tratadas, y con él Klotho que así pasaba a sobre-expresarse en esas ratas. El resultado fue espectacular, pues en las ratas así tratadas se corregía la disfunción endotelial, aumentaba la producción de óxido nítrico, disminuía la presión arterial y se prevenía el daño vascular. Todo ello indicaba que Klotho parecía ser un importante regulador positivo y protector de la función cardiovascular. Ello se comprobó al diseñar mediante ingeniería genética ratones en los que el gen Klotho estaba mutado, o suprimido. En estos animales, que fallecían prematuramente, había una clara disminución del número de capilares sanguíneos a nivel tisular, estaba afectada la angiogénesis (formación de nuevos vasos), así como la producción de óxido nítrico desde el endotelio vascular. Estudios posteriores confirmaron que también en el hombre se dan estas funciones protectoras de Klotho a nivel vascular. Pero quizás lo más curioso es que muchas de las afectaciones que se dan en los ratones deficientes o mutantes en Klotho, son similares a las que se pueden observar en niños con déficit de GH no tratado, sugiriendo una relación entre Klotho y GH. De hecho, los niveles sanguíneos de Klotho son bajos en los pacientes con secreción de GH deficitaria o insuficiente. Pero, además, Klotho es un potente inhibidor del efecto negativo que la IGF-I ejerce sobre la secreción hipofisaria de GH, lo que indica que, al menos de forma indirecta, Klotho induce la liberación de GH. Es más, datos recientes demuestran que en las células hipofisarias productoras de GH, existe Klotho, y que la ausencia de la producción de esta hormona en esas células hipofisarias lleva a que éstas sean más pequeñas de lo habitual. Es decir, de forma directa e indirecta, Klotho estimula la producción de GH. ¿Y qué significa todo ésto?.

            En un trabajo que en este mes de noviembre saldrá publicado en Therapeutic Advances in Cardiovascular Research, realizado en colaboración con cirujanos cardiovasculares del Complejo Hospitalario de Pontevedra, demostrábamos de forma exhaustiva el papel positivo que la GH ejerce sobre el sistema cardiovascular, en general, y el endotelio vascular en particular. Desconocemos, todavía, si todos o parte de esos efectos de GH son debidos a una inducción de la expresión de Klotho en el endotelio vascular, pero parece que la relación entre ambas hormonas es clara y clave. Otro dato a favor de este supuesto es que el riñón es una fuente importante de Klotho, y que las patologías renales crónicas (insuficiencia renal crónica) se asocian con importantes afectaciones cardiovasculares, probablemente relacionadas con el déficit de producción de Klotho por el riñón afecto. Otro dato en este sentido es que una de las indicaciones aprobadas para el tratamiento con GH es la insuficiencia renal crónica en niños.

            Bien, ¿y qué tiene que ver todo ello con el envejecimiento y el elixir de la juventud del que hablábamos al principio?.

            Pues, aunque parezca un sin sentido, a medida que vamos madurando, tras la pubertad, se va produciendo una disminución progresiva de la secreción hipofisaria de GH, con lo que los efectos beneficiosos de esta hormona sobre el sistema vascular se van perdiendo de forma exponencial. Si a ello sumamos los hábitos de vida actuales, alimentación incluída, en los vasos sanguíneos se van desarrollando efectos perniciosos de naturaleza inflamatoria: arterioesclerosis (rigidez arterial), disminución de la producción de óxido nítrico, formación de placas ateromatosas, aumento del stress oxidativo,  étc, que acaban produciendo hipertensión, dificultad para la vasodilatación, trombos... y así aparecen los infartos (cardíacos y cerebrales), enfermedades de pequeño vaso, y afectación de una serie de funciones fisiológicas (conocimiento y memoria incluídas). Aparte de prevenir (tabaco, alcohol, grasas saturadas trans), aumentar el consumo de alimentos ricos en Omega3 (anti-inflamtorios en contraposición a los Omega 6 pro-inflamatorios), el futuro puede y parece estar en Klotho, (¿o en GH?). ¿Cómo aumentar Klotho?; como ya comentamos, en ratones se ha conseguido mediante transfección génica mediada por adenovirus. ¿Y en el hombre?. Pues es una posibilidad, pero de momento tenemos a la GH. ¿Cuál de ellos es el elixir de la juventud?. Probablemente ambos, aunque el tiempo lo dirá, pero sí está claro que aquel hombre sabio que hablaba de ese elixir que nadie conoció tenía razón.      

Jesús Devesa             

 

 

 
 

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